mercoledì 21 maggio 2008

TRES GRANDES METIDURAS DE PATA: PARA REIR - CAPITULO III


Ecuador, primavera 2008
Daniela, una amiga que vive en Quito, me había conseguido unas entrevistas con algunas personas importantes de relevantes instituciones como Senplades o la nueva AGencia Ecuatoriana de Cooperación Internacional.
La cita con Senplades había sido cancelada y a mi me quedaba solo el encuentro con una dirigente de la AGECI, llegué con unos cuarenta minutos de retraso.
La dirigente me hizo esperar unos veinte minutos mas, “lógico” pensé y cuando vino al cuarto de reuniones ambos nos disculpamos y empezamos a conversar como si no hubiese pasado nada.
Cuando ya llevábamos una media hora conversando y habíamos empezado a hablar de trabajo con propuestas de colaboración, la voz de una señora se oyó desde muy lejos, como un grito.
Estaba pidiendo informaciones sobre otra señora pero no le hice mucho caso y seguí con mi conversación hasta que esa misma voz se hizo cada vez mas cercana y entró en la sala de reuniones en un “cuerpo algo nervioso y muy trajeado”.
La dirigente con la que estaba conversando se levantó en seguida y nos presentó. Yo, tal vez por la sensación de incomodidad dejada en mis oídos por el grito de antes, no hice mucho caso a la presentación o al nombre de esta señora y sin mucha formalidad le di un beso (en la mejilla izquierda, como es costumbre aquí).
Esta señora se quedo un poco sorprendida pero en seguida se recuperó y, para abreviar el cuento, entretuvo conmigo una conversación nerviosa de unos quince minutos en la que no nos peleamos pero tampoco conectamos demasiado.
Cuando se fue, quedándose con mi tarjeta de visita dejada a la dirigente, seguí la conversación interrumpida por la visita y terminé satisfecho por el buen entendimiento logrado con la dirigente y alagado a la idea de colaborar con la AGECI.
Olvidé toda la tarde durante unos días, estaba esperando que Daniela volviese de su viaje a Corea para coordinarme con ella en la realización de las herramientas que me habían pedido.
Cuando volvió, un par de semanas mas tarde, recuperé los recuerdos y conversé con ella acerca de las cosas que hacer, de las personas encontradas y ella me aclaró entre carcajadas quien era esa señora en un “cuerpo algo nervioso y muy trajeado”.
Se trataba de la directora de la AGECI y anterior Ministra de Medioambiente: una vez mas, con mi beso, me había saltado por completo el protocolo y la etiqueta!

Ecuador, primavera 2008
Daniela, un’amica che vive a Quito, mi aveva procurato un paio di incontri con alcune persone importante di rilevanti istituzioni come Senplades o la nuova Agencia Ecuatoriana de Cooperación Internacional.
L’appuntamento con Senplades era stato cancellato e mi restava solo l’incontro con una dirigente della AGECI, arrivai con quaranta minuti di ritardo.
La dirigente mi fece aspettare altri venti minuti, “logico” pensai y quando mi raggiunse nella sala riunioni ci scusammo entrambi e cominciammo a conversare come se nulla fosse.
Dopo circa mezzora di conversazione, stavamo entrando nella questione lavoro con possibili proposte di collaborazione quando la voce di una signora ci interruppe da molto distante, quasi un grido.
Stava chiedendo informazioni riguardo un’altra persona … non ci feci gran caso e continuai la mia conversazione fino a quando quella stessa voce non si fece poco a poco più vicina ed entrò nella sala riunioni in un “corpo un po’ nervoso e molto tirato”.
La dirigente con cui stavo parlando si alzò di scatto e ci presentò. Io, forse a causa della sensazione scomoda lasciata nelle mie orecchie dal grido precedente, non prestai molta attenzione alla presentazione o al nome della signora e, senza troppe formalità, le detti un bacio (sulla guancia sinistra, come è uso da queste parti).
La signora rimase un po’ sorpresa però si riprese rapidamente e, per farla breve, avviò una conversazione nervosa di una quindicina di minuti in cui né litigammo né sviluppammo una speciale affinità.
Alla fine se ne andò, prendendo il mio biglietto da visita che avevo dato alla dirigente, io continuai la mia conversazione interrotta dalla visita rimanendo soddisfatto dal buon livello di comprensione con la dirigente ed, in parte, compiaciuto dall’idea di collaborare con la AGECI.
Per un po’ di giorni mi dimenticai dell’accaduto, stavo aspettando che tornasse Daniela dal suo viaggio in Corea per organizzarmi con lei nella creazione degli strumenti che mi avevano richiesto.
Quando tornò, un paio di settimane dopo, recuperai la memoria dell’incontro e chiaccherai con lei delle cose da fare, delle persone conosciute e lei mi chiarì ridendo l’identità di quella signora in un “corpo un po’ nervoso e molto tirato”.
Si trattava della direttrice della AGECI e precedente Ministro dell’Ambiente: ancora una volta, con il mio bacio, avevo saltato completamente protocollo ed etichetta!

Santa Cruz, 20 Mayo 2008

Nessun commento: