mercoledì 30 aprile 2008

TRES GRANDES METIDURAS DE PATA: PARA REIR - CAPITULO II


Nepal, otoño 2006.
Era el principio de octubre y la Embajada de Alemania organizaba una fiesta muy formal para celebrar el aniversario de la unificación del país.
Como parte del mundillo diplomático, mi jefa, la directora de país de FAO, recibió una invitación a participar con un acompañante pero su pareja en ese momento estaba en misión en Afganistán.
Le pedí entonces que me llevara con ella ya que tenía una amiga que trabajaba con la cooperación técnica alemana y habíamos pensado que sería muy divertido encontrarnos en la fiesta todos trajeados.
Mi jefa aceptó llevarme con ella y, el día de la fiesta, salí antes de la oficina para tener el tiempo para prepararme. Llegué a casa, me afeité, me duché, planché el traje, la camisa, me puse la corbata … en fin, estaba impecable.
Puntual, me recogió en casa su chofer con el coche de FAO limpio y con banderitas de Naciones Unidas, pasamos a recogerla y nos dirigimos a la fiesta.
En el camino a la fiesta, uno de los hoteles mas lujosos de Katmandú, mi cabeza pensaba en todo el necesario protocolo para no fallar en el trato con el embajador o con otros diplomáticos: “His Excellency it’s an honour ...”.
Cuando llegamos el chofer bajó, le abrió la puerta y ella se adelantó. Nos recibía un señor con un traje azul, la camisa abierta y sin corbata. Ella le dio dos besos y entró.
Yo, un poco por no perderla antes de entrar, un poco por emocionado, saludé al señor de traje azul con un buen apretón de mano y dije algo como: “Menuda fiesta!”.
Cuando por fin logré alcanzarla le pregunté quien fuese ese señor movido por la sorpresa de verla tan cariñosa en un entorno tan formal.
La respuesta? El embajador de Alemania!
No dije nada y me fui a tomar la primera copa de la noche.

Nepal, autunno 2006
Erano i primi di ottobre e l’Ambasciata Tedesca organizzava una festa formale per celebrare l’anniversario dell’unificazione del paese.
In quanto parte del mondo diplomatico, il mio capo, la direttrice di FAO Nepal, ricevette un invito a partecipare con un accompagnante ma il suo compagno non c’era perché era in missione in Afganistan.
Decisi di chiederle che mi portasse con lei visto che ci andava una amica che lavorava per la Cooperazione Tecnica Tedesca e con lei avevamo pensato che sarebbe stato molto divertente trovarci li tutti e due elegantissimi.
Il mio capo accettò e, il giorno della festa, uscì prima dall’ufficio per avere il tempo necessario a prepararmi. Arrivai a casa, mi feci la barba, stirai il vestito, la camicia, mi misi la cravatta … insomma, ero impeccabile.
Mi venne a prendere puntuale il suo autista, con la macchina della FAO pulita con le bandierine delle Nazioni Unite, passammo a prenderla ed andammo alla festa.
Nel tragitto verso uno dei più lussuosi hotel di Kathmandu, la mia mente pensava a tutto il protocollo necessario in queste occasioni per non mancare di rispetto all’ambasciatore o ad altri ospiti: “His Excellency it’s an honour …”.
Una volta arrivati, l’autista scese, aprì la porta e lei avanzò senza attendermi. Ci ricevette un signore con un vestito blu, la camicia aperta e senza cravatta. Lei lo baciò ed entrò.
Io, un po’ per non perderla prima ancora di entrare, un po’ per l’emozione, salutai il signore con una forte stretta di mano e dissi qualcosa del tipo: “Che festone!”.
Quando finalmente la raggiunsi, le domandai chi fosse quel signore mosso dalla sorpresa del suo comportamento affettuoso in un ambito così formale.
Cosa rispose? L’ambasciatore tedesco!
Non dissi nulla e andai a bere il primo bicchiere della serata.

Isabela, 25 Abril 2008

TRES GRANDES METIDURAS DE PATA: PARA REIR - CAPITULO I


India, verano 2003
Sasikala, presidenta de la asociación Namaste “Wings to Fly”, había recibido unas amenazas durante el ejercicio de sus funciones en el contexto de la grande presión que los políticos locales estaban poniendo para llegar a controlar una parte de los recursos destinados a la implementación de actividades y programas de apoyo a los beneficiarios de la misma asociación.
Aprovechando la existencia de una policía especial para los derechos de las mujeres, fuimos a denunciar el caso a la misma directora de dicha institución.
La iniciativa fue delatada y acabamos todos, agresores y victimas, en el despacho de la directora. En una condición de gran tensión, me encontraba sentado en una silla casi en frente de la súper funcionaria.
Me llamó la atención un timbre electrónico rojo apoyado en la mesa que en seguida cogí en mis manos para ver como funcionaba y así, por un momento, desviar mi cabeza de la preocupación de que todo acabara en la nada.
Pero mis manos se fueron torpemente por su cuenta y, sin querer, acabé haciendo sonar el timbre.
En ese momento tan tenso, vergüenza ajena fue la que pasé cuando en dos segundo se abrió la puerta y un oficial de policía entró casi gritando: “yes ma’m”.
Todo el mundo se reía de mi y yo no sabia donde esconderme.

India, estate 2003
Sasikala, la presidentessa della associazione Namaste “Wings to Fly”, aveva subito alcune minacce mentre esercitava le sue funzioni nell’ambito di grandi pressioni che i politici locali stavano facendo per arrivare a controllare una parte delle risorse destinate all’implementazione di attività e programmi in sostegno dei beneficiari dell’associazione stessa.
Approfittando dell’esistenza di una polizia speciale dedita alla tutela dei diritti delle donne, andammo a denunciare il caso alla direttrice di questa istituzione.
La sortita fu scoperta e, alla fine, ci ritrovammo tutti assieme, aggressori e vittime, nell’ufficio della direttrice. In una situazione di grande tensione mi ritrovai seduto in una sedia quasi di fronte alla super poliziotta.
Un campanello elettronico rosso, appoggiato sul tavolo catturò la mia attenzione e lo presi in mano per vedere come funzionava, sviando così per un momento, la mia testa dall’idea che tutto si potesse concludere in un nulla di fatto.
Le mie mani però, agirono per proprio conto e, senza che me ne rendessi conto, finì per farlo suonare.
In quel momento così intenso, mi vergognai un sacco quando, nel giro di due secondi, si aprì la porta ed un officiale di polizia, quasi gridando, disse: “yes ma’m”.
Tutti ridevano di me ed io non sapevo dove nascondermi.

Isabela, 23 Abril 2008

LA VIOLENCIA: OTRO DESENGAÑO

A la edad de dieciocho años no dudé un instante en decir que no iba a hacer la mili, dije a los que me proponían que me hiciese paracaidista: “Soy un Objetor de Consciencia”.
Lo cual era y es cierto, aunque yo, aun no lo supiera.

Fue justo durante la prestación civil substitutória que empecé a aprenderlo porque antes, era un juego de bandos: los míos con Gandhi, los demás … fascistas militares!
Demasiado sencillo, y la vida se encargó de dejármelo bien claro.

  1. Diciembre 2000, visita a una reserva en Sudáfrica: a ver como vas a acercarte a los leones si no tienes un buen y experto guarda parque armado que te acompañe.
  2. Mediados del 2003, trabajo en India, unos mafiosos locales asaltan la asociación: como me gustaría que unos policías no corruptos estén a mi lado listos para pelear y defendernos.
  3. Final del 2006, Katmandú: la violencia en esta en todas partes desde las protestas maoístas en las calles hasta en las omnipresentes manadas de perros callejeros.

No, en el 2007 no me metí en ninguna guerrilla revolucionaria ni dejé de pensar que si se gastara para el desarrollo lo que se gasta para las armas estaríamos todos mejor. Tampoco empecé a amar a los militares [que mi abuelo carabiniere no se lo tome mal!].

Solo dejé de engañarme a mi mismo con el cuento que la violencia es una forma de lado oscuro y demoníaco del hombre que hay que evitar y rechazar como si llevara a la perdición. Al revés, considero estùpido negarlo y peligroso desconocerlo.

La violencia es algo necesario y, hasta que uno no entiende y no investiga la misma violencia como componente de la propia personalidad se queda corto, cojo sin una parte del propio ser.

Especialmente para los hombres, la esencia misma hasta los cincuenta y mas años es la del guerrero, necesitamos la pelea, necesitamos ponernos a la prueba, nos encanta competir.

Sun Tzu, en “El Arte de la Guerra”, decía que el éxito en la guerra depende principalmente de saber decidir cuando pelear.

Si no sabemos siquiera como estamos de preparados a la pelea: como vamos a saber cuando dar batalla? Como vamos a gestionar emociones como miedo y euforia? Como vamos a controlar y aprovechar mejor nuestras fuerzas?

Ahora que la violencia la acepto, asumo, exploro y hasta disfruto en utilizarla, soy un objetor de conciencia porque confirmo en el conocimiento la posición antimilitarista pero, sobretodo, siento que me quitado de en cima un gran engaño que me reducía el acceso a mis propias fuerzas.

Santa Cruz, 13 Abril 2008