lunedì 17 marzo 2008

ALBEMARLE


 Ayer volví al corazón del paraíso.
Y como toda vuelta, no fue fácil ni divertida.

La cosa curiosa es que no fue complicada porque, como es lógico esperar, cuando vuelves a lugares queridos nunca los encuentras como eran sino cambiados modificados, sino porque yo he cambiado.

Cuando vine aquí la primera vez, estaba fundido y no me esperaba nada de un lugar del que tanto y tantos habían hablado. Pensaba fuese un lugar mas de este paraíso.
Luego el paraíso entró en mi y “la tierra perdida de Nemori” [que el loco Celso me perdone por la falta de precisión] me hizo trizas: al igual que un aguacero me hundió con la fuerza especial de las islas salvajes, me llevó a un punto de desesperación en el alma y, finalmente, me levantó a las estrellas.

Con esta experiencia me fui y volví a la isla bella, con esa gratitud por regenerarme siempre en el cuerpo y en el espíritu: el volcán Sierra Negra, Tomas de Berlanga y el bar Beto son momentos de autentica felicidad y realización.

Ayer volví sin gratitud, volví con aspectativa, una: el corazón del paraíso no podía defraudarme, tenia que regenerarme y regalarme la misma paz que me había dado antes.

Y sabéis que? Que la isla no me ha fallado, hoy que salgo, puedo decir que lo hago lleno de paz, pero no ha sido como yo pretendía. La paz ha llegado cuando yo he vuelto a cambiar, cuando yo he vuelto a aceptar sus normas …

Is(l)a( )bel(l)a, 14-16 Marzo 2008

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